Poca gente puede representar más, pero sobre todo mejor, el baloncesto Euroliga que Zeljko Obradovic. El legendario entrenador ha sido una de las figuras más importantes y transformadoras de la historia de la competición. Más allá de la interminable lista de éxitos cosechados, su legado va más allá del metal. La innovación constante y la ‘escuela’ que ha dejado en herencia tiene una relevancia total para este deporte.
Zeljko Obradovic ¿La vieja escuela de baloncesto en Euroliga?
Cuando se menciona el nombre de Zeljko Obradovic rara es la ocasión que no emerge el cliché ‘entrenador vieja escuela’. Su rigidez en la gestión humana siempre ha sido una de sus características más sonadas y la pulcritud táctica, su sello inconfundible. Sin embargo, el baloncesto del maestro Euroliga siempre ha huido de ese encasillamiento. El genio serbio, lejos de estar anquilosado, ha sido vanguardia histórica de todas las tendencias que ha vivido el juego colectivo.
El baloncesto Euroliga siempre ha sido excepcionalmente rico a nivel táctico. Cuando se menciona las tendencias más asentadas no se puede no incurrir en una generalización. La trayectoria de Zeljko Obradovic es especialmente interesante porque ha liderado todos los movimientos históricos de la Euroliga. Desde el predominio del juego en poste bajo de los 90s, el bloqueo directo frontal de los 2000s, los aclarados y el juego mediante spacings de los 2010 o todos los conceptos de llegar jugando, small ball y predominio del tiro exterior actual.
Sí que es cierto que el baloncesto de Zeljko Obradovic siempre ha sido más ‘control’ que anárquico. Sin embargo, en lo que a sistemas y prioridad de situaciones tácticas se refiere, ha sido un técnico muy volátil.
Cuando mencionamos a Xavi Pascual pensamos en pick and roll central. Cuando se habla de Pablo Laso todo el mundo cae en su juego de bloqueos directos en llegada. O Ataman y sus pantallas para elegir defensor más débil. El baloncesto no ha dejado de mutar, pero el histórico técnico, con sus más y sus menos, no ha querido quedarse atrás.
La fórmula secreta: La clave del juego del legendario técnico
Muchas veces, cuando se aborda la táctica, uno puede quedarse en los sistemas. Si bien una buena elección del libro de juego es importante, lo que realmente marca la diferencia siempre son los detalles. Es en este apartado donde verdaderamente Zeljko Obradovic domina la Euroliga. Más allá del qué juega, está el cómo lo juega. Los timings de cada movimiento, los espacios que ocupan y las sinergias medidas con hasta 5 jugadores coordinados siempre ha sido el sello de la leyenda de los banquillos.
El baloncesto actual, cada vez más, se construye a partir de conexiones entre 3 jugadores. Así como en su día comenzó el desarrollo táctico, en la era del talento individual se recuperan aquellas ideas. Sin embargo, y aquí sí que Zeljko Obradovic no ha cambiado, sigue elevando el nivel de exigencia al máximo y la cohesión entre sus cinco piezas en pista tiene que ser máxima.
Hasta en una acción totalmente rutinaria de un equipo de Zeljko Obradovic hay sinergias únicas. Un claro ejemplo a continuación: Sloukas juega un pick and roll y atrae, y Vesely continúa al codo generando una ayuda muy larga. A partir de ahí, nada es casual. Melli se acerca a Sloukas para alejar la posterior rotación defensiva y cuando el griego pone la pelota en esquina, nadie puede ayudar a Matt Janning para puntear. El tiro se falla, pero como Voigtmann ha hecho una rotación tan larga, no llega a cerrar el rebote con Melli, que termina matando. Cada paso medido, todo en tiempo con una precisión milimétrica.
La herencia ganadora de Zeljko: Saras Jasikevicius y Dimitrios Itoudis
Zeljko Obradovic ha dejado grandes enseñanzas a nivel táctico, de dirección de partido e incluso de liderazgo. Sin embargo, parece que uno de sus grandes legados, por muy etéreo que parezca, es ganar. Cuando se habla de los grandes herederos del maestro, no tardan en salir los nombres de Saras Jasikevicius y Dimitrios Itoudis. Las similitudes en muchos aspectos son claras y evidentes, pero es que además, son dos técnicos cuyas carreras han estado marcadas por su interminable palmarés.
Saras Jasikevicius, la viva imagen de la ‘Old School’, con tintes de nuevo baloncesto
Una de las características que mejor define la carrera de Saras Jasikevicius ha sido la adaptabilidad. Las similitudes en lo actitudinal y gestión de grupo con Zeljko Obradovic son muchas, pero más su capacidad de trazar un plan eficiente con sus equipos. Su Zalgiris se ganó un hueco en la Final Four de 2019 gracias a un juego de bloqueos directos en llegada con Micic y Pangos excelso, con el Barça Basket alcanzó tres finales a cuatro siendo dominador del juego alto-bajo entre postes. Y por último, se acabó proclamando campeón con Fenerbahce gracias a generar situaciones muy ventajosas de uno contra uno mediante el spacing y las fintas de bloqueo directo. Por mucho que se le encasilla en vieja escuela, maneja patrones que son claro paradigma del baloncesto moderno.
El actual Fenerbahce del técnico lituano, una vez más, es un ejemplo de adaptación a sus piezas. El rendimiento de algunas de sus piezas, lesiones y una plantilla más corta, hacen que sus armas ofensivas hayan disminuido. Por ello, el diseño del juego de ataque ha mutado en un playbook muy enfocado a que Talen Horton-Tucker anote o atraiga para generar. La piedra angular del equipo, en parte por necesidad, tiene a los otomanos en la cima de la Euroliga. Más allá de los sistemas, en cualquier clip táctico que se pueda extraer del libro de juego del lituano, se ve el sello inconfundible de Zeljko Obradovic, cohesión de 5 jugadores, timing y spacing.
Casualidades del destino o no, aquella Final Four de la Euroliga de 2019 fue la confirmación de un legado. La primera final a cuatro de un joven e inexperto Jasikevicius no podía terminar de otra manera que no fuera apeado en semifinales por un Fenerbahce liderado por su maestro, Zeljko Obradovic. Eso sí, consiguió batir en el 3er y 4º puesto a la otra rama de la escuela del serbio. Zalgiris ganó por dos puntos al CSKA de Moscú de Dimitrios Itoudis. Aquella Euroleague, sin duda, tuvo algo de simbólico.
Dimitrios Itoudis, la mano derecha de Zeljko
Cómo no se van a asemejar Dimitrios Itoudis y Zeljko Obradovic después de casi 13 años juntos. El griego fue asistente de del legendario técnico entre las temporadas 1999 y 2012. En ese tiempo juntos ganaron hasta 5 títulos de Euroliga. Tras ello, el discípulo inició su andadura en solitario, consiguiendo incluso superar al maestro por momentos. En 2016 y en 2019, el que fuera mano derecha del mejor entrenador de la historia del baloncesto europeo logró llevarse el título de campeón Euroleague. La primera vez, además, nada más y nada menos, que frente al que fuera su mentor. Sus combinados, rezuman ‘estilo Zeljko’ por cada uno de sus poros.
Para saber cómo juegan los equipos de Dimitrios Itoudis hay que apuntar a su plantilla y su rival ese día. De nuevo, al igual que Saras Jasikevicius y Zeljko Obradovic, es un técnico que se adapta mucho a la confección de su plantilla. Su ritmo de juego, su tipología de sistemas o la prioridad de un patrón para generar tiene más que ver con el contexto que por una querencia personal del entrenador. Además, en el caso del campeón por partida doble con CSKA, la variable del scouting cobra mucha importancia. Tanto a nivel defensivo como ofensivo, los puntos fuertes y débiles del rival marcan mucho su plan de partido.
La cara más polémica del estilo de Zeljko Obradovic
Si bien pocos o ninguno puede no rendirse ante el baloncesto del 9 veces campeón de la Euroliga, su gestión del equipo a nivel emocional tiene grandes adeptos, pero también detractores. Zeljko Obradovic, al igual que sus discípulos, son sello inconfundible de exigencia llevada al extremo. Los movimientos de cada jugador, la concentración en cada acción y la intensidad tiene que ser máxima. Siempre. Ya vayan ganando de 40, sea un partido intrascendente o estén rozando la excelencia táctica, un leve error desencadena una ira irrefrenable. Los jugadores, cada vez más, tienen otra mentalidad, y este método está bajo el escrutinio constante de la opinión pública.
Otra de las cuestiones que más debate genera es la rigidez táctica. La precisión de cada acción tiene que ser máxima y muchos opinan que esto puede cortar las alas al talento individual de jugadores con mucha calidad. Si bien es cierto que la sincronía de los bloqueos y spacing es total, en realidad, tanto Zeljko Obradovic como Saras o Itoudis manejan una variabilidad decisional en sus equipos.
Los jugadores no son utilizados como robots, como muchos piensan, están verdaderamente exigidos a leer el juego. Si bien se les pide un rigor a la hora de saber lo que tienen que hacer en función de la reacción defensiva, esto no es mecánico, sino deliberativo. En su estilo hay movimientos fijos, pero también otros muchos que dependen de lo que suceda en pista. Realmente, donde está la rigidez es en la imposición de acertar con la ejecución que más ventaja genere tras la praxis de la estrategia rival.