Tras la importante victoria en Euroliga ante Anadolu Efes se presenta una jornada incómoda para el Real Madrid. Los blancos este año tienen partidos que ganan por inercia, pero determinados equipos se le atragantan y Baskonia pertenece a esa segunda categoría. Además los blaugrana son un rival sin objetivo en esta fase final de la liga regular Euroliga, pero con todo lo necesario para incomodar al líder… y no sería la primera vez esta temporada.
Baskonia: un ritmo que no le interesa al Madrid
El Real Madrid de Sergio Scariolo ha construido su temporada desde el control en media pista. No necesita correr para imponerse. Prefiere partidos largos, con posesiones trabajadas y el rebote como punto de partida. Ahí, con Walter Tavares dominando la pintura, el guion suele ser suyo. Baskonia juega a otra cosa.
Cuando el equipo vitoriano se siente con confianza, acelera sin mirar por el retrovisor. Transiciones rápidas, tiros en los primeros segundos de la posesión y una tendencia clara a convertir el partido en un intercambio de golpes donde la defensa pasa a un segundo plano. Paolo Galbiati ha instaurado en la forma de jugar vitoriana una forma de empujar al rival fuera de su zona de confort… Y el Madrid, en ese contexto, pierde parte de lo que le hace un equipo dominador.
La Copa no se ha ido a ninguna parte
La Euroliga ha cruzado de nuevo los caminos del Madrid y Baskonia en el peor momento posible para los blancos, un espejo de la final de Copa que puede resultar incómodo. Aquella noche no tan lejana, Baskonia no solo ganó sino que impuso su tipo de partido. Ritmo alto, anotación alta y un Madrid incómodo. Derrota que dejó más sensaciones que conclusiones.
Desde entonces, cada cruce entre ambos tiene un matiz distinto, no tiene nada que ver son un sentimiendo de revancha revancha, más bien es la sensación de partido difícil. En el entorno blanco no se verbaliza, pero está ahí: Baskonia es uno de los pocos equipos que ha logrado sacar al Madrid de su plan de partido sin necesidad de dominarle físicamente.
El ruido de fondo: más dudas sobre el cómo que sobre el qué
En las redes sociales, en cuentas afines al Real Madrid, hay cierto runrún en torno al partido, y no se habla si el Madrid va a ganar… sino en cómo va a hacerlo. Visitando las páginas de aficionados blancos hay una idea común: cuando el equipo entra en partidos abiertos, pierde fiabilidad. No es una crítica, más bien una sensación que empieza a consolidarse.
En los análisis que se hacen en cuentas de youtube se habla de parciales mal gestionados, de momentos donde el equipo se acelera sin necesidad, de una tendencia a aceptar el ritmo del rival en lugar de imponer el propio… Y ese debate encaja demasiado bien con lo que propuso Baskonia en la Copa del Rey, y con lo que va a proponer en Euroliga.
El Baskonia es una piedra de toque más seria para el Real Madrid de lo que parece
El Real Madrid de baloncesto tiene más que perder que ganar en su partido de Euroliga ante Baskonia. Una nueva derrota ante los baskonistas puede sembrar la semilla de la duda en el subconsciente blanco y dar “pistas” a los rivales de los blancos en el playoff euroleague. Kosner Bakonia por su parte juega sin presión, solamente le queda despedirse de la máxima competición continental dando una buena imagen, cada partido puede ser un regalo a su afición y un campo de pruebas para la competición doméstica.
Una mala imagen de los hombres de Sergio Scariolo puede ser un serio obstáculo en el espíritu competitivo del equipo y puede condicionar un hipotético futuro cruce en la lucha por el título ACB, el Kosner Baskonia que estamos viendo en el tramo final de la temporada está pagando en Euroliga su mal inicio, pero en Liga Endesa se muestra como un equipo con opciones reales a recuperar viejos laureles que parecían olvidados. Este partido es una piedra de toque mucho más seria de lo que parece, no por lo que hay en juego, sino por las sensaciones que puede dejar, y todos sabemos que en el deporte, las sensaciones sí importan.