El presente del Real Madrid está lleno de talento joven, y el futuro, directamente, se está acelerando. La irrupción de Gunars Grinvalds y Egor Amosov en la Liga U22 está obligando al club a mirar hacia dentro con más atención que nunca. Sus actuaciones han encendido un debate que crece jornada a jornada: ¿deben subir ya al primer equipo o es mejor mantenerlos en Valdebebas hasta que llegue el momento perfecto?

Grinvalds y Amosov: el U22 ya no es suficiente para tanto talento

El contexto invita al análisis. El Real Madrid ACB atraviesa una fase irregular en sus posiciones exteriores, con jugadores como David Kramer ofreciendo un rendimiento discreto… comparado con las espectativas que había sobre el, mientras en el U22 hay dos talentos que han dejado claro este inicio de temporada que la categoría se les queda pequeña.

Amosov ha firmado un arranque espectacular: 124 puntos en los primeros siete partidos, un volumen que no se explica solo desde el talento, sino desde la capacidad para absorber responsabilidad ofensiva y producir en momentos calientes. Su actuación en Tenerife, con 22 puntos y rebote decisivo tras rebote, es la mejor muestra de su impacto.

El caso de Grinvalds es distinto, pero igual de relevante. Menos explosivo, más cerebral y con una lectura del juego impropia de un chico de 17 años, el letón aporta defensa, control del ritmo, rebote, juego sin balón y un carisma que enamora al cuerpo técnico, no por nada ya se ha producido su debut con el primer equipo, lo que le otorga una ventaja de integración que no debe pasarse por alto.

El embudo en el primer equipo: Kramer, Maledon y las dudas en la rotación exterior

La discusión no puede hacerse sin mirar arriba. El Real Madrid ACB vive un curso lleno de altibajos en sus posiciones exteriores, donde el encaje entre veteranos, especialistas y nuevas incorporaciones no termina de asentarse. David Kramer, fichado como tirador y generador exterior, acumula minutos residuales, solo los primeros minutos de cada cuarto, con una irregularidad evidente que reduce su influencia en ambos lados de la cancha. Su aportación, demasiado intermitente, hace que su posición sea la más vulnerable ante una posible irrupción de cantera.

Pero hay otra pieza en la ecuación: Theo Maledon. El francés está ofreciendo una campaña sólida, con minutos consistentes, creatividad en la dirección y una agresividad que, aunque todavía en construcción, lo sitúa como el principal tapón natural para la progresión inmediata de Grinvalds. Comparten características, funciones y parte del espacio táctico, lo que convierte la decisión en un dilema para el club.

¿Puede Grinvalds convivir con Maledon en la misma rotación?

La respuesta probablemente sea sí, por versatilidad, pero el reparto de minutos no sería sencillo. Mientras Maledon ofrece presente, Grinvalds aporta una proyección que algunos técnicos consideran irrenunciable a corto plazo. Lo que sí es cierto es que ambos parecen un recambio generacional de garantías para un Campazzo aún vital.

¿Quién está más cerca de subir? Un debate que el rendimiento ya no puede frenar

La sensación en Valdebebas es que Grinvalds está más cerca por perfil, y no solo por su debut ACB. Su juego no requiere volumen de tiro ni acaparar balón para ser útil: puede defender, tomar buenas decisiones y sumar sin ocupar espacios vitales para Campazzo, Maledon o incluso Llull.

Con Amosov, la discusión cambia. Su talento anotador es evidente y su impacto ofensivo es muy superior al promedio de un jugador U22, pero su naturaleza de generador exige minutos, balón y continuidad. Un rol de ocho o diez minutos en el primer equipo limitaría sus virtudes en lugar de potenciarlas. Su transición debería ser más gradual, quizás con partidos puntuales ACB con el primer equipo del Real Madrid o dinámica mixta con un equipo vinculado.

El caso Izan Almansa: modelo a seguir y punto de comparación

El ascenso de Izan Almansa marca la pauta. El interior ya está consolidado en el primer equipo con un rendimiento notable en los pocos minutos que recibe, demostrando que la adaptación al ritmo ACB es posible cuando el perfil encaja y la madurez acompaña.

Su caso sirve como referencia: Almansa suma porque su rol está definido, porque su impacto físico se traduce en producción directa y porque su lugar en la rotación está claro. Pero en el perímetro, donde el Madrid vive un ecosistema de competencia feroz, la estructura es distinta y el margen para un joven es mucho menor.

¿Apostar ya por los canteranos del Real Madrid o seguir esperando?

El Real Madrid tiene un tesoro en su cantera. Amosov y Grinvalds no solo brillan: están preparados. Pero el camino hacia el primer equipo no depende solo del talento, sino de encaje, roles y oportunidad.
Hoy, por plantilla y necesidades, Grinvalds parece estar un paso por delante. Amosov, en cambio, puede necesitar una rampa de acceso más suave para explotar todas sus virtudes.

Lo que parece inevitable es que ambos acabarán vistiendo la camiseta del primer equipo. La única duda es si en semanas… o en meses.