Hay una sensación preocupante en Can Barça, el equipo no solo pierde partidos, da la sensación de que se le escapan. Durante muchos minutos compite, es un equipo reconocible, pero hay un punto, focalizado en el tercer cuarto, en el que todo se diluye y el rival, casi siempre, acaba encontrando el momento exacto para romper el partido. No parece algo puntual, últimamente se está repitiendo como un patrón, las piernas y la cabeza si no dan para más en marzo, la temporada empieza a resolverse sola.
El punto de partida: este Barça pierde cómo hacía tiempo no se veía
El punto de partida está en los resultados recientes. No tanto por el qué, sino por el cómo. Recapitulando los resultados de los últimos 10 días tenemos:
- Derrota dura ante el Real Madrid (76-95) en ACB
- Derrota ante Joventut (84-72)
- Derrota bastante importante ante Hapoel (75-80)
- Victoria agónica ante Valencia (66-62)
- Victoria obligada ante Anadolu Efes (78-71) con más problemas de los esperados
Y hay un matiz clave: esa victoria ante Valencia rompía cuatro derrotas seguidas en Euroliga. Pero es que la derrota ante el Real Madrid en ACB no fue solo una derrota en un clásico, el Barça Basket dió una sensación de inferioridad preocupante, de equipo que no encuentra respuesta cuando el partido se pone exigente. Algo parecido ya se había visto en Euroliga con varias derrotas seguidas, victorias ajustadas, partidos que se sacan más por inercia que por control real de la situación ante rivales de menor entidad….
¿Bajada de brazos o quedarse sin gasolina?
El Barça juega como un equipo que llega medio segundo tarde a todo. A las ayudas, al rebote, a la transición defensiva. Y ese medio segundo, en un nivel competitivo de primer nivel como el que se mueven los culés, es la diferencia entre competir o ir a remolque, aunque haya partidos en los que parezca que recupera su nivel habitual.
La explicación no es difícil de encontrar. Jan Vesely, Will Clyburn y Tornike Shengelia son jugadores veteranos que están sosteniendo una carga de minutos altísima en el tramo más exigente del curso. Son jugadores que siguen marcando diferencias, pero que ya no pueden hacerlo de forma constante durante 30 minutos cada dos días. Y el equipo lo nota en cuanto bajan una marcha.
Laprovittola: la lesión que colmó el vaso
Ese desgaste se agrava cuando desaparece la pieza que daba sentido al juego. La lesión de Nicolás Laprovittola ha sido algo más que una baja importante, sin ese jugador capaz de ordenar, de decidir el ritmo, de poner pausa cuando el partido se descontrola… el Barça parece haber perdido la sensación de que puede competir por objetivos claros lo que resta de temprada.
El regreso de Juan Núñez en las próximas semanas podría ser una solución, pero no un solución inmediata. ¿Por qué? Porque el base vuelve tras una ausencia larga, sin ritmo competitivo, y en un contexto demasiado exigente que no puede esperar a que recupere su mejor versión. Pedirle que reorganice al equipo desde el primer día sería cargarle con una responsabilidad que, ahora mismo, pertenece más a la situación del equipo que a un solo jugador.
A Xavi Pascual no todos le dan lo que pide
En este contexto, la figura de Xavi Pascual también ayuda a entender el momento. Su llegada tras la salida de Joan Peñarroya activó al equipo, hubo una clara reacción, se recuperó el orden de juego en la pista, el equipo reconstruyó una identidad más clara. Pero ese efecto inicial se ha ido diluyendo con el paso de las semanas, no por una cuestión de concepto de juego, sino más bien por una cuestión de limitaciones de la propia plantilla: ningún ajuste táctico puede sostenerse si el equipo no tiene piernas para ejecutarlo.
El problema es que todo eso recae sobre los mismos. Vesely, Clyburn y Shengelia sostienen al equipo… pero demasiado solos. Y ahí aparece uno de los grandes desequilibrios de la temporada. Willy Hernangómez debía ser una referencia interior, un jugador capaz de marcar diferencias. No está siendo así. Su irregularidad obliga a exprimir aún más a los que ya van al límite, y el equipo lo paga en cada tramo largo de partido.
La realidad del Barça Basket que estamos viendo
Y así se llega al punto actual en el que nos encontramos. El Barça sigue compitiendo, sí, pero lo hace desde la resistencia, no es el Barça que estamos acostumbrados a ver, un equipo que impone el ritmo y domina los partidos, es más bien un equipo que aguanta lo que puede y que saca partidos por calidad individual de la plantilla, que la tiene y mucha. Parece que más que competir, se mantiene en pie.
Deportivamente está teniendo muchos problemas en Euroliga para mantener opciones de… ojo, jugar el Play-in, y en Liga Endesa se mantiene en quinta posición pero solo a una victoria de la novena plaza. ¿Se podría dar un escenario sin los culés en los playoffs de Euroliga y ACB? La peor de las respuestas es que sí, podría darse. Toda esta situación pone, de manera irremediable, el foco de los intereses blaugrana desde ya en el futuro próximo: dudas sobre la dirección deportiva y la reestructuración del equipo, la capacidad de la sección de basket de aumentar presupuesto y darle a Xavi Pascual mayor nivel de maniobra en la confección de la plantilla, salidas de jugadores importantes, apuestas de futuro…. y todo esto en el mes de marzo.
Lo que viene ahora no se va a decidir en la pizarra. El Barça tiene dos caminos bastante claros: uno, apretar los dientes, competir lo que queda y agarrarse al play-in desde el orgullo; otro, dejarse ir poco a poco y que la temporada se consuma sin pena ni gloria. No es una cuestión de sistemas ni de ajustes. Es una cuestión de cabeza. Sin culpables.