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Riccardo Pittis, un jugador que supo reinventarse (Foto: Euroliga)

Historias de (Solo)Basket: Riccardo Pittis, el arte de la reinvención

"No sobrevive la especie más fuerte, ni la más inteligente. La única que sobrevive es la que mejor se adapta a los cambios".

Lo decía el naturalista inglés Charles Darwin (1809-1892) en relación a la evolución de las especias dentro del proceso de la selección natural. Esta célebre cita es también aplicable a nuestro deporte con respecto a aquellos jugadores que por circunstancias, como haber padecido graves lesiones, han tenido adaptar su juego a un nuevo contexto. Hablamos de casos como Arvydas Sabonis o Bernard King. Este artículo tiene como protagonista a un auténtico superviviente: Riccardo Pittis. El histórico jugador italiano es uno de los casos más extremos de adaptación a los cambios para seguir jugando al basket. En plena madurez de su carrera tuvo que cambiar progresivamente nada menos que su mécanica de tio e incluso su mano para lanzar por motivo de unos graves problemas en el tendón de su brazo derecho. Y con todas sus limitaciones, continuó siendo el capo de la tristemente desaparecida Benetton de Treviso.

Este alero de 2.03 de estatura y nacido en Milán el 18 de diciembre de 1968, se formó como jugador de baloncesto en el equipo de su ciudad natal, el histórico Olimpia. Debutaría con tan solo 16 años en la entonces denominada Simac de Milán en la campaña 1984-85, pero no entraría en la rotación habitual de la escuadra milanesa hasta la temporada 1987-88. En esos primeros años como jugador profesional se pudo formar junto con nombres de leyenda como Mike D'Antoni, Bob McAdoo, Ricky Brown, Ken Barlow o Dino Meneghin. Con ellos, la Phillips de Milán se haría con las Copas de Europa de 1987 y 1988. En el segundo título continental, cuya F4 se disputaría en Gante (Bélgica), Pittis llegaría a jugar 10 minutos en la final ante el Maccabi de Tel-Aviv, sumando en ese tiempo 8 puntos, 3 rebotes y 1 asistencia. Con 20 años ya era un jugador de elite, que sobresalía por su madurez e inteligencia en la pista, además de por sus buenos fundamentos y muñeca. Según fueron marchitándose las viejas estrellas del club milanés, el peso de Pittis fue ganando muchos enteros, hasta convertirse en santo y seña del equipo. Dejó Milán en 1993, tras haber sumado en el tiempo que completó en la Simac nada menos que 2 Copas de Europa, 2 Copas Korac, 1 Copa Intercontinental, 4 Ligas y 2 Copas. Además, se había hecho con un puesto fijo en la selección italiana, con la que conquistaría la plata en el Eurobasket de 1991 (posteriormente lograría el mismo metal en el Eurobasket 1997).

Tracer de Milán se hace con la Copa de Europa de 1988:

Copa de Europa 1987-1988 Final Tracer Milan vs Maccabi Elite Tel Aviv

 

Riccardo Pittis recalaría en la no menos histórica Benetton de Treviso en 1993, donde no tardó en convertirse en un líder en la cancha. Los verdes se convertirían en esos años de la década de los 90 en una de las escuadras dominantes del pallacanestro. Ganador de la Copa Saporta en 1995, de la Copa italiana en 1994 y 1995, de la Lega en 1997, además de la Supercopa también en 1995, en 1998 estaba en plena madurez de una carrera llena de éxitos. Capitán general de la escuadra trevigiana, con su calidad y carácter ganador, era respetado y admirado por compañeros y rivales. En la cima de su carrera, Pittis sufriría un golpe que sería mortal para la carrera de cualquier jugador...

Pittis sufría una gravísima lesión en el tendón de su brazo derecho cuyas secuelas le impedían practicar el tiro a canasta con normalidad debido a los dolores que sufría al hacerlo. La movilidad y sensibilidad de su muñeca estaba limitada y su carrera profesional estaba en muy serio peligro. Con su principal instrumento de trabajo prácticamente inutilizada las perspectivas para Pittis eran negras, muy negras. Pero haciendo bueno aquello de "renovarse o morir", la pasión por el basket de Pittis le llevó a reinventarse como jugador, a adaptarse a las nuevas circunstancias. Trabajaría para cambiar de mecánica con su brazo lesionado e incluso entrenó para poder lanzar con garantías con su mano zurda, algo inaudito en la historia del basket profesional. Tras muchas horas de practicar y de trabajar duramente, veríamos en las canchas de juego a otro jugador, era Pittis 2.0.

Evidentemente no sería el mismo. Su rango de tiro descendería notoriamente. Iría utilizando indistintamente la zurda como mano para ejecutar el lanzamiento como la derecha (casi sin sensibilidad), con muy poco éxito. Prácticamente no lanzaría desde la línea de tres puntos, moviéndose para anotar en las cercanías del aro. Además, sus porcentajes desde el tiro libre descenderían muy sensiblemente. Su acierto desde el tiro libre rondaría el 40%-50%. Incluso probaría a lanzar "a cuchara" como Rick Barry. Pero el baloncesto es mucho más que lanzar a canasta y anotar. Pittis agudizó aún más otros elementos de su juego polivalento. Su agudo IQ no le hizo solo sobrevivir en la elite, sino seguir siendo un jugador dominante, líder y desequilibrante sin la necesidad de mirar al aro. Su aportación en el rebote mejoró, su visión del juego le permitió ser un repartidor de juego desde el poste bajo de primer nivel. En defensa, su actitud era sobresaliente y sus manos rápidas le permitían robar muchos balones y hacer correr rápidamente el balón en transición. No lograría alcanzar los 10 puntos de media por encuentro, pero su aportación numérica en rebotes, asistencias y robos se incrementaría, además de los impagables intangibles derivados de su actitud, carácter ganador y nivel de exigencia consigo mismo y con el resto de compañeros.

Esta segunda versión del internacional italiano jugaría hasta 2004, cuando se retiraría cumplidos los 35 años y prácticamente 20 años en la elite. Dijo basta, los dolores eran insoportables. En esta segunda etapa de su carrera, lideraría a la Benetton en una de su ciclos más brillantes. Los de Treviso se harían en esos años con 1 Copa Saporta (venciendo en la final de 1999 a Pamesa Valencia), 2 Ligas, 3 Copas y 2 Supercopas, además de varias participaciones en F4 de Euroliga. Por el equipo de Treviso pasarían jugadores inolvidables del nivel de Petar Naumoski, Marcelo Nicola, Massimo Bulleri, Jorge Garbajosa, Trajan Langdon, Henry Williams o Tyus Edney... pero Pittis sería Il Capo, el líder natural de aquella magnifica Benetton de finales de los noventa y comienzos del actual siglo.

Tras colgar las botas, su compromiso con el equipo de Treviso seguría siendo máximo. Así, hace breves fechas lideró una iniciativa para salvar el basket en Treviso. Tras la desaparición de la Benetton, fue promotor de una iniciativa popular que obtendría un gran eco social y que tendría como consecuencia la creación del Consorcio Universo Treviso, entidad cuyo objetivo iba a ser herederar al mítico equipo para mantener a la ciudad en la elite del pallacanestro. Sin embargo, la historia no tendría final feliz, ya que la Lega rechazaría su inclusión en sus competiciones por falta de documentación.

"No quiero ser presuntuoso, pero nací como un jugador versátil. Es mi carácter, es la manera en la que vivo mi vida. Trato de adaptarme a todas las situaciones diferentes que tengo que afrontar tanto dentro como fuera de la cancha". Afirmaciones de nuestro protagonista en una entrevista concedida a la web de la Euroliga antes de la disputa de la F4 de la Euroliga en 2002. Mejor no pudo definir lo que fue su carrera. Pura adaptación al contexto vivido. Un superviviente que continuó en la elite a pesar de sus limitaciones a base de inteligencia, talento y calidad. Un ejemplo para todos aquellos que tienen que superar barreras en sus carreras profesionales.

I grandi del basket italiano - Riccardo Pittis

 

Todas las Historias de (Solo)Basket:

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Sobre el autor

Antiguedad: 
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Comentarios

Gran jugador.Aqui en España lo podiamos conparar con un Carlos Jimenez por ejemplo.Un lider por naturaleza.Lo que hizo tras su lesion es admirable,algunos con esa lesion hubiera dejado la practica del basket.A ver si no deja de luchar y devuelve a treviso una squadra di pallacanestro.Por cierto...gran comentarista de basket,lo que pasa es que habla tan rapido que a veces no lo entiendo ;)

Un increible jugador total, con un control del juego salvaje: defensa, tiro, juego al poste, visión de juego, rebote,... y además un IQ muy por encima del resto. La defensa 3-2 del Milan con Pittis en la punta de la zona marcó una época.

Si, impresionante....no es que se adaptara, es que estamos hablando de dos jugadores distintos! Increible ser capaz de mantenerse en la elite sin poder casi tirar a canasta...un tio que tenia un telento ofensivo increible antes de la lesion

Quentin Richardson también empezó a tirar con la izquierda en high school... aunque finalmente su lesión no le impidió ser pro en NBA. Yo he tenido lesión de tendones en mi mano y es jodido, un verdadero crack.