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Anthony Mason, el All Star que pudo jugar en Bilbao

Con el mercado veraniego en plena ebullición, os traemos la intrahistoria de uno de esos muchos fichajes frustrados que caen el ólvido en el tiempo. Un ejemplo más de lo que pudo ser y no fue, pero llevado a su máxima expresión por su protagonista, un jugador que pocos años más tarde cuajaría una sólida en la NBA, incluyendo una aparición en el All Star Game. Nos referimos a Anthony Mason (1966), un jugador hecho a si mismo que en la antesala de su oportunidad de oro en la NBA estuvo estuvo fichado por CajaBilbao. Solo una serie de circunstancias que rozaron el surrealismo más absoluto evitaron poder ver al mejor sexto hombre de la NBA en 1995 y All Star en 2001 evolucionar sobre las canchas ACB.

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Junto al ex-NBA Anthony Mason en el gimnasio (Foto: Solobasket.com)
Junto al ex-NBA Anthony Mason en el gimnasio (Foto: Solobasket.com)
Nos situamos en la temporada 1990-91. CajaBilbao había sido durante la segunda mitad de la década de los 80 uno de los animadores de la ACB de la mano de la inolvidable dupla Kopicki-Lockhart con Jose Antonio Figueroa dirigiendo desde el banquillo. La ambición de los bilbainos fue en aumento con los años, apostando por jugadores de gran caché como los ex barcelonistas Wallace Bryant, Eugene McDowell o Granville Waiters y haciéndose con el que tenía que ser el estandarte del club, el medallista olímpico Juanma López Iturriaga, la principal víctimas de la llegada de Drazen Petrovic al Real Madrid. Tras dos temporadas sin obtener los resultados deseados, parecía que el globo bilbaíno se desinflaba, a la par que el presupuesto del equipo adelgazaba paulatinamente. Con el Chus Codina a los mandos, el verano de 1990 se logró mantener en la plantilla a Mark Simpson, un alero anotador que posteriormente jugaría para el Real Madrid. La columna vertebral de la plantilla nacional estaría formada por Pepe Alonso, Aitor Zárate, Román Carbajo, Koldo Mauraza, Alex Etxebarria, Evaristo Blázquez y Iñaki Zubizarreta. Se necesitaba músculo y presencia para la pintura. Se intentó con jugadores del prestigio de Ricky Brown y Granger Hall, pero la tesorería de CajaBilbao no podía llegar a lo exigido por jugadores de este calibre. Al final, los vascos se tuvieron que conformar con Kevin Holmes, un poste de 2.03 de estatura que venía de completar un buen año en la modesta liga belga con el Mechelen.

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Simpson con la camiseta del Madrid
La temporada comenzó y los resultados no estaban siendo los apetecidos. Rodó la cabeza de Chus Codina y le sustituyó en el banquillo Manu Moreno. A pesar de los decentes números de Kevin Holmes (18 puntos y 9 rebotes de media), los bilbaínos adolecían de dureza y centímetros en la zona. Se acercaban las fechas navideñas y la dirección deportiva se puso manos a la obra sondeando nombres como los del malogrado Dwayne Schintzius para sustituir al mediocre Holmes. Fue entonces cuando se puso a tiro Anthony Mason, un roqueño jugador 24 años y tan solo 2.02 de estatura pero de enorme potencia que en la campaña 1988-89 había brillado en el Efes y que por aquel entonces coleccionaba contratos temporales con franquicias NBA, que se iban intercalando con su participación en la CBA. No se tenía ninguna duda sobre su calidad como jugador, pero si en relación a su peculiar personalidad. Se contactó con George Karl, entonces en Albany Patroons de la CBA tras su frustrante paso por el Real Madrid. Y éste dio el visto bueno: la actitud de Mason había cambiado en los últimos tiempos y la posibilidad de jugar en la ACB era un magnífico escaparate para el jugador de cara de a conseguir el tan ansiado contrato garantizado en la NBA.

Este informe favorable Karl fue definitivo para que la dirección deportiva de CajaBilbao se decantase por fichar a Anthony Mason por lo que restaba de temporada. A pesar de que su carrera NBA no fuese precisamente para enmarcar, la mera etiqueta de jugador que había pasado fugazmente por la gran liga norteamericana podía ser un buen acicate para despertar a un equipo aletargado, sin pulso y que se veía abocado a las últimas posiciones de la clasificación general de la liga.

El acuerdo con el jugador fue rápido y Mason estaba dispuesto a volar de inmediato hacia España. Con el futuro All Star en el Aeropuerto de Nueva York, los billetes en la mano y a punto de embarcar hacía Europa, una llamada lo cambiaría todo. Un argumento con tintes surrealistas haría echar por tierra el fichaje: la entidad patrocinadora del club había preparado de cara a la campaña navideña una serie de calendarios-medidores a tamaño natural que tenían como imagen a Kevin Holmes. Por este motivo, la caja no consideraba oportuno cambiar al jugador precisamente en ese momento en el que se iba a afrontar esta campaña con Holmes como imagen pública de la entidad... Y por difícil que parezca de creer así ocurrió. Anthony Mason se quedaría en tierra y se frustaría su fichaje por el equipo vasco.

El resto ya es historia:

CajaBilbao consumaría su desastrosa campaña con un descenso a la 1ºB tras un Playout ante Puleva Granada en el que desaprovechó la ventaja de cancha y el 2-0 con el que se adelantó en su serie. No saldría del pozo de la segunda división del basket español hasta 1994, con un jovencísimo Txus Vidorreta en el banquillo. Sin embargo, los nulos apoyos institucionales y privados impidieron que se consumara el ascenso que se había logrado en la cancha. En un callejón sin salida, el club bilbaíno se vería abocado a la desaparición...

Por su parte, Anthony Mason acabaría fichando por el Marinos de Oriente venezolana, dejando en aquellas tierras un recuerdo imborrable por su espectacular rendimiento. Posteriormente, en el verano de 1991 lograría por fin su tan deseado contrato garantizado en la NBA, nada menos que con los Knicks. A partir de ahí, llegaría la final ante los Rockets de 1994, el título de mejor sexto hombre de 1995, su inclusión en el tercer mejor quinteto ideal de la temporada en 1997 o el All Star de 2001. Toda una celebridad NBA que unos calendarios evitaron que pudiera ser disfrutado por el público de La Casilla pocos meses antes de su explosión como jugador....

Nota: Esta historia jamás se hubiera podido contar sin las aportaciones de Isaac Amezaga. Desde aquí mi más sincero agradecimiento.

Brutal triple-doble de Anthony Mason (31+14+11) en 2000:

Anthony Mason (Career High) (31pts/14rebs/11asts) vs. Raptors (2000)

 

Todas las Historias de (Solo)Basket:

Aquí te dejamos el listado de toda la serie:

2008:

2009:

2010:

2011:

2012:

2013:

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Comentarios

Atipico jugador, que rompió los esquemas de muchos y amplió la mente de otros. Después de ver a Magic y Bird subiendo el balón y pasándola donde nadie lo hacía, Mason fué el primer ala-pivot que lo consiguió con bastante acierto. Luego vino Odom y después LBJ. Basket total fun club.

Mason que llegó a subir la bola cuál playmaker y que contaba que tenía tan buen manejo de balón ya que intentaba presumir antes las chicas de su barrio botándolo como los más bajitos. El mejor 4x4 de la liga. Un gran jugador.

Vaya tela,quien sabe el el paso por nuestras tierras habria cambiado la historia del club,desde luego era un portento físico,en la acb de la época la podía haber liado muy gorda,que pena no haberlo visto por aquí.Nos conformamos con el efimero paso del campeón con los bulls,Scott Burrell,je,je.

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